En los primeros años 2000, poco tiempo atrás, comenzamos a encontrarnos con Nuño Pucurull. Desde una presentación universitaria en Bellas Artes y sus repercusiones, tomamos contacto con su obra y su pensamiento.
Hoy nos propusimos encontrarnos con él, visitar su lugar de residencia en la Ciudad de la Costa, conocer su hábitat, su obra anterior y su obra actual...
¡Un sujeto extraordinario!
Lo invitamos a conocer AMORIR, su propuesta y sus posibilidades.
Es entonces que AMORIR presenta este sábado 1º de diciembre de 2007 a NUÑO, a través de obra co-seleccionada para este espacio y su formato de presentación. Contactografías, fotogramas, huellas, objetos, su comida, sus escritos, su paisaje.
Nuño en relación:
“FUE EN LA CIUDAD DE SAN JOSÉ
YO ESTABA PEDALEANDO DENTRO
DE MI AUTITO DE JUGUETE. TENDRIA
5 AÑOS
DE REPENTE PASO POR LA VEREDA
UN MUCHACHO GRANDE, COMO DE 20 AÑOS
CON UN TARRO DE PINTURA ROJA
EN UNA MANO Y UN PINCEL EN LA
OTRA
YO PARÉ PARA DEJARLO PASAR.
EL ME DIJO: ¿QUERES QUE TE LO
PINTE DE ROJO?
YO LE DIJE QUE SI”.
En “Espacio de las viñetas”, Nuño, 2005.
El tiempo necesario para dar forma a una relación es quizás una incógnita referida a las propias relaciones, a su mundo interior, más allá de agentes o influencias externas. Como una entelequia, la relación se posa en si misma, es única.
(Siempre estuve interesado por las relaciones, por sus códigos y sus maneras)
Ese tiempo necesario para la relación es el que empezamos a construir en nuestros encuentros con Nuño. Y en su devenir: “Nuño el 1º de diciembre”.
Almorzando, conversamos sobre la diferencia entre leudar y laudar. Leudar el pan, dejar las cosas marinar, dar tiempo. La necesidad de dar tiempo a eso que nos convoca, que no sabemos bien que es. Pero que remite directamente al encuentro, a una relación, a un comienzo.
Creo, en breve nos lanzaremos juntos arroyo arriba (por el Tropa Vieja) en el bote de la familia Craciun - Estevan
Sus Libros:
Preocupado por el qué decir a otras generaciones, recomienda:
“Cultura y libertad/ la educación de las juventudes libertarias” de Juan Fernandez Soria; “Teoría del Desarrollo Económico a Escala Humana” de Manfred Mc. Neef; “Arte, estética e ideal” de Figari; “La lenta velocidad del coraje” de Andrés Rivera; “El árbol del conocimiento” de Maturana.
Nuño nos decía entrecortadamente: “Figari sostiene que el arte… es un recurso… Es arte todo aquello… todo recurso humano o animal, o instintivo, o emocional, o inteligente, o racional… todo junto y separado que satisface una necesidad. Una necesidad vital… Entonces el pájaro que hace el nido en el junco, de tal manera que cuando crece el río el nido sube… Figari dice: es un artista…”
Vicky bromeaba días atrás a propósito de AMORIR: “obreros del arte, constructores de la vida”...
Nuño acelerado nos dice y contradice todo el tiempo, niega luego de elaborar un interesante decir, no soporta. En donde quizás pueda arriesgar, no equivocándome, es sobre como Nuño entiende el arte: como la vida misma, su construcción (recordando a Luce Fabri).
Daniel Johnston:
No logro encontrar un vínculo racional y directo entre Nuño y Daniel. Incluso acercándome a este último, a sus canciones, sus textos, su lírica, más difícil se torna encontrar relaciones entre uno y otro. De cualquier modo los encuentro cercanos.
He leído a Nuño en “Espacio de las viñetas”. He quedado paralizado. Me enfrenté a su dureza y su enorme tristeza. He recorrido su lectura a través de algunas imágenes presentes en “The devil and Daniel Johnston” documental del propio Daniel.
“TU FOTO
ESTA TODAVÍA
EN MI PARED
EN MI PARED
LOS COLORES
SON BRILLANTES
BRILLANTES
COMO SIEMPRE
EL ROJO, ES FUERTE
EL AZUL ES PURO
ALGUNAS COSAS DURAN MUCHO TIEMPO
ALGUNAS COSAS DURAN MUCHO TIEMPO…”
Canción, Daniel Johnston
Su obra:
El contacto. La tactilidad para ver.
Con la cosa. Disfrutar la cosa puesta o expuesta. Disfrutar la cosa por estar hecha, por verla y tocarla. La búsqueda de dispositivos de contacto en la producción de Nuño, como la hoja, el papel fotográfico, el barro, el sobre de te, ofrecen utilidades diversas para el encuentro con la cosa realizada. Nos exigen, una vez enfrentados a su obra, balancear los sentidos, ponerlos en puja, en compromiso. En principio, tocar y ver.
Necesidad de rasgar el objeto (su gato se encarga de rasgar las “composiciones” de sobrecitos de te), necesidad de “marcar” de algún modo el camino. El gusano hecho mariposa, dejando detrás de si, no la memoria, sino, el objeto que la hace posible. ¡Viva el objeto! ¡En AMORIR: la reunión y el objeto! Nos proponemos que sean una única cosa.
No estoy seguro de lo cotidiano, planteado por Nuño y sus observadores críticos. Quizás no haya cotidiano. Existe el martillo, el clavo, la escoba y el libro. Sus cosas: su martillo, su escoba, su libro… No hay posibilidad de clasificar, de poner las cosas en lo cotidiano. No entiendo a Nuño como sujeto cotidiano. ¡No existe! Existe una forma y un lugar “que ocupamos en el mundo”, la suya: directa y compleja.
AMORIR
1º de diciembre, 2007
fotografia: silvana juri y a+c |